🇪🇨 Ecuador | “La descuartizadora de Sauces”: el crimen de su madre que destapó otro asesinato y estremeció a Guayaquil

Una investigación que comenzó con un hallazgo doméstico y terminó destapando un posible patrón de violencia extrema en Ecuador, la condena ejemplar a esta psicópata

Un hallazgo en un apartamento que desencadenó una investigación de alto impacto

El caso que hoy conmociona a Ecuador comenzó con una escena que, por su crudeza, marcó un punto de quiebre en la percepción pública de la violencia en entornos domésticos. En octubre de 2025, tras varios días de incertidumbre por la desaparición de una mujer en Guayaquil, familiares alertaron a las autoridades ante comportamientos inusuales dentro de su vivienda. Lo que inicialmente parecía un caso de ausencia sin explicación tomó un giro radical cuando agentes ingresaron al apartamento y encontraron el cuerpo de Martha Cecilia Solís Cruz en condiciones que evidenciaban no solo un homicidio, sino un intento sistemático de ocultamiento. El hallazgo, dentro de un electrodoméstico, no solo generó impacto por su naturaleza, sino que también abrió interrogantes inmediatos sobre lo ocurrido en ese espacio y el tiempo que el crimen permaneció oculto.

La reconstrucción de los hechos y las primeras evidencias de manipulación

A medida que avanzó la inspección técnica del lugar, las autoridades comenzaron a reconstruir una escena que sugería un nivel de intervención posterior al crimen poco común en casos de este tipo. Elementos encontrados en el apartamento indicaban que el cuerpo había sido manipulado y que existía una intención clara de evitar su descubrimiento. La presencia de herramientas, residuos y posibles sustancias utilizadas para contener el olor reforzó la hipótesis de que no se trataba de un hecho impulsivo, sino de una acción que incluyó fases posteriores orientadas al ocultamiento. Este tipo de evidencia, sumado a la configuración del espacio, permitió a los investigadores establecer una línea de tiempo preliminar sobre cómo pudo haberse desarrollado el crimen dentro del inmueble.

El foco de la investigación se centra en el entorno más cercano

Desde las primeras horas, la atención de las autoridades se dirigió hacia el entorno inmediato de la víctima, en particular hacia su hija, Andreína Lamota, quien se encontraba vinculada directamente al lugar de los hechos. Reportes iniciales señalaron comportamientos que despertaron sospechas, como la restricción de acceso al apartamento y respuestas inconsistentes frente a la ausencia de la víctima. Estos elementos, aunque inicialmente circunstanciales, cobraron mayor relevancia a medida que se consolidaban las pruebas físicas dentro de la vivienda. La investigación avanzó rápidamente hacia una hipótesis central que situaba a la hija como principal sospechosa del homicidio.

Indicios de planificación y conducta posterior al crimen

Uno de los aspectos que más peso tuvo en el proceso investigativo fue la posible existencia de planificación. Las autoridades identificaron indicios que sugerían que la sospechosa habría buscado información relacionada con la eliminación de cuerpos y métodos para evitar su detección. Este elemento, sumado a la forma en que el cuerpo fue manipulado y ocultado, permitió construir una narrativa en la que el crimen no solo fue ejecutado, sino también seguido de una serie de acciones destinadas a retrasar su descubrimiento. Asimismo, se conocieron versiones según las cuales la sospechosa habría intentado suplantar la identidad de la víctima tras su muerte, lo que añade una dimensión adicional al análisis del comportamiento posterior al hecho.

Del crimen doméstico a una condena judicial

Con el avance de las pruebas y la consolidación del caso, las autoridades procedieron a la detención de Andreína Lamota. El proceso judicial se desarrolló con base en la evidencia recopilada en el lugar, así como en los análisis forenses que confirmaban la responsabilidad en el homicidio. La contundencia de los hallazgos permitió que el caso avanzara con rapidez dentro del sistema judicial ecuatoriano, culminando en una condena de 40 años de prisión. Esta sentencia no solo respondió a la gravedad del crimen, sino también a la forma en que fue ejecutado y ocultado, elementos que fueron determinantes en la valoración del caso por parte de las autoridades.

Un giro inesperado que amplía el alcance del caso

Cuando el proceso parecía centrarse exclusivamente en el asesinato de la madre, la investigación tomó un rumbo inesperado. Nuevas líneas de indagación comenzaron a vincular el caso con la desaparición de una joven ocurrida años antes, lo que transformó completamente la dimensión del expediente. Este giro no solo amplió el alcance de la investigación, sino que también planteó la posibilidad de que el crimen reciente no fuera un hecho aislado, sino parte de una conducta repetida en el tiempo.

La desaparición de Jeniffer Banguera y su conexión con el caso

La nueva línea de investigación condujo a la revisión de un caso de desaparición registrado en 2022, correspondiente a Jeniffer Banguera, una joven que había sido vista por última vez tras visitar el mismo domicilio donde años después se descubriría el cuerpo de la madre. Durante años, su desaparición permaneció sin una resolución clara, convirtiéndose en uno de los casos pendientes dentro de los registros de personas desaparecidas. Sin embargo, la coincidencia de ubicaciones y vínculos personales llevó a los investigadores a profundizar en una posible conexión entre ambos hechos.

El hallazgo previo de restos humanos y su relevancia en la investigación

En el marco de esa revisión, se retomó un hallazgo ocurrido años atrás: restos humanos encontrados dentro de una maleta en una zona cercana al entorno de la sospechosa. En su momento, estos restos no pudieron ser identificados, lo que dejó el caso abierto y sin resolución definitiva. La reactivación de este expediente fue clave para establecer una posible relación con la desaparición de Jeniffer Banguera y, por extensión, con el caso más reciente.

La ciencia forense como pieza clave para cerrar el círculo

Fue gracias a los avances en análisis genético que se logró establecer una conexión definitiva entre ambos casos. Las pruebas de ADN permitieron confirmar que los restos encontrados años antes correspondían a la joven desaparecida, cerrando así un capítulo que había permanecido sin respuesta durante largo tiempo. Este hallazgo no solo resolvió una desaparición, sino que también vinculó directamente a la misma persona con dos crímenes de características similares.

La identificación de un patrón y sus implicaciones

La repetición de elementos en ambos casos —desde la forma en que los cuerpos fueron manipulados hasta los métodos de ocultamiento— llevó a las autoridades a considerar la existencia de un patrón. Este elemento fue determinante para elevar la gravedad del caso y situarlo dentro de una categoría que trasciende el crimen aislado. La posibilidad de una conducta reiterada introduce nuevas variables en el análisis judicial y criminológico, así como en la percepción pública del caso.

Perfil y comportamiento analizado por investigadores

A lo largo del proceso, distintos reportes han señalado características en el comportamiento de la acusada que han sido objeto de análisis por parte de especialistas. Entre ellos, se menciona una aparente frialdad frente a los hechos y una ausencia de señales de arrepentimiento, aspectos que, aunque no determinan por sí solos la culpabilidad, sí forman parte del contexto en el que se evalúa el caso.

Reacción social y debate público en Ecuador

El impacto del caso ha trascendido el ámbito judicial, generando un amplio debate en la sociedad ecuatoriana. La combinación de violencia extrema, cercanía entre víctima y victimaria, y la posibilidad de un segundo crimen no detectado durante años ha provocado cuestionamientos sobre los sistemas de alerta, investigación y seguimiento de casos de desaparición. La opinión pública ha reaccionado con preocupación ante la posibilidad de que hechos de esta naturaleza puedan pasar desapercibidos durante tanto tiempo.

Implicaciones judiciales futuras y procesos en curso

Aunque ya existe una condena por el asesinato de la madre, la confirmación del vínculo con el caso de la amiga abre la puerta a nuevas acciones judiciales. Las autoridades continúan trabajando en la consolidación de pruebas para avanzar en este segundo proceso, que podría derivar en nuevas imputaciones y sentencias.

La importancia de la tecnología forense en casos complejos

Este caso pone de relieve el papel fundamental de la ciencia forense en la resolución de crímenes complejos. La posibilidad de identificar restos años después de su hallazgo demuestra cómo la tecnología puede ser determinante para cerrar casos que, en su momento, parecían no tener solución.

Situación actual y seguimiento del caso

En la actualidad, Andreína Lamota permanece recluida en un centro de máxima seguridad, mientras continúan las investigaciones relacionadas con el segundo caso. Las autoridades han señalado que el proceso sigue abierto y que no se descartan nuevas revelaciones a medida que avanza el análisis de la evidencia.

Un caso que marca un precedente en la región

Más allá de sus implicaciones individuales, este caso se ha convertido en un referente dentro del análisis de la violencia extrema en la región. Su desarrollo ha evidenciado tanto las limitaciones como las capacidades del sistema de justicia y de investigación, dejando lecciones que podrían influir en la forma en que se abordan casos similares en el futuro.

Condena de 40 años de prisión: el punto clave que marca el caso

Uno de los elementos más determinantes en este caso es que Andreína Lamota ya fue condenada a 40 años de prisión por el asesinato de su madre, una de las penas más altas contempladas en la legislación ecuatoriana. La sentencia se dio tras un proceso judicial en el que las autoridades presentaron pruebas contundentes sobre lo ocurrido dentro del apartamento, incluyendo evidencias forenses y los intentos de ocultamiento del crimen. Este fallo no solo confirma la responsabilidad en el homicidio, sino que también se convierte en el eje central del caso, ya que ahora sirve como base para profundizar en la investigación del segundo crimen vinculado a la desaparición de su amiga años atrás. La condena, en ese sentido, no cierra la historia, sino que abre una nueva etapa judicial que podría agravar aún más su situación legal.

“La descuartizadora de Sauces”: el apodo que marcó el caso en Ecuador

El caso dio un giro aún más impactante cuando en Ecuador comenzó a ser conocida como “la descuartizadora de Sauces”, un apodo que rápidamente se viralizó en medios y redes por la brutalidad de los hechos ocurridos en ese sector de Guayaquil. Según información difundida por GamaNoticias Ecuador, las autoridades también identificaron que Andreína Lamota Solís tenía una fascinación por asesinos en serie, lo que ha sido incorporado dentro del análisis de su perfil. Este elemento, sumado a la repetición de patrones en los crímenes investigados, ha reforzado la percepción pública de que no se trata de un hecho aislado, sino de un caso mucho más complejo que sigue generando impacto en el país.

Una fascinación inquietante que añade otra dimensión al caso

En medio de la investigación, surgieron elementos que han generado aún más preocupación en torno al perfil de Andreína Lamota. Según información difundida por GamaNoticias Ecuador, las autoridades identificaron que la acusada presentaba una profunda fascinación por asesinos en serie, incluyendo figuras como Ted Bundy y Jeffrey Dahmer. Este dato, que forma parte del análisis del comportamiento y entorno de la implicada, ha sido considerado relevante dentro del contexto general del caso, ya que podría aportar elementos para entender la posible construcción de patrones de conducta y la gravedad de los hechos investigados.