Desde la Estación Espacial Internacional, la astronauta Nichole Ayers documentó un raro fenómeno eléctrico: un destello escarlata que iluminó la atmósfera entre tormentas.

El instante del descubrimiento: un espectro rojo en la noche
La imagen parece sacada de un sueño cósmico. Sobre el manto oscuro de la Tierra, un estallido carmesí se ramifica como un árbol invertido, efímero y gigantesco. Nichole Ayers, astronauta de la misión *Crew-10* de SpaceX, presenció el fenómeno desde su ventana en la EEI y no dudó en compartirlo: “¡Impresionante! Volando sobre México y EE. UU. logré capturar este sprite”, escribió en X junto a la fotografía. El destello duró apenas milisegundos, pero su belleza quedó congelada en el lente.
¿Qué son los sprites? Fantasmas eléctricos de la atmósfera
Los sprites son parte de una familia de fenómenos llamados Eventos Luminosos Transitorios (TLE), que surgen en la mesosfera, a más de 50 kilómetros de altura. A diferencia de los rayos comunes —que descienden desde las nubes—, estos se disparan hacia arriba, como si la atmósfera lanzara un contraataque al espacio. Su color rojo proviene del nitrógeno excitado por la descarga, y su forma de “medusa” o “zanahoria” los hace únicos. Aunque se conocen desde los años 80, siguen siendo un enigma para la ciencia.
La ciencia detrás del destello: ¿por qué ocurren?
Los investigadores creen que los sprites aparecen cuando un rayo particularmente potente —positivo y nube-tierra— libera una carga eléctrica masiva. Esta perturbación genera un campo electromagnético que, al interactuar con las capas altas de la atmósfera, produce el brillo fantasmagórico. Sin embargo, no todas las tormentas los generan: se requieren condiciones específicas de humedad, temperatura y energía. México y el sur de EE. UU., con sus temporadas de lluvias intensas, son escenarios ideales.
De mito a realidad: la historia de los sprites
Pilotos y marineros llevaban décadas reportando “luces rojas sobre las nubes”, pero los científicos las atribuían a leyendas. Fue en 1989 cuando una cámara de la Universidad de Minnesota captó por primera vez un sprite. Desde entonces, astronautas y satélites han documentado cientos, revelando su conexión con tormentas extremas. Hoy, se estudian como indicadores de cambio climático, ya que su frecuencia podría aumentar con el calentamiento global.
La foto que deslumbró al mundo: técnica y contexto
Ayers usó una cámara de alta sensibilidad en modo nocturno para capturar el sprite. En la imagen, se aprecia cómo el destello emerge de un mar de nubes iluminadas por otros rayos (invisibles desde el espacio). Al fondo, las luces de ciudades mexicanas y texanas contrastan con la oscuridad del Golfo. La foto rápidamente se viralizó, recordando que, incluso en la era de los satélites, la naturaleza guarda fenómenos por descifrar.
¿Peligrosos o inofensivos? Lo que sabemos
Aunque impresionantes, los sprites no representan riesgos para aviones o personas, pues ocurren a altitudes inalcanzables. Sin embargo, su presencia delata tormentas severas capaces de generar tornados o inundaciones. Para los científicos, son como “mensajeros” de la actividad eléctrica oculta en las nubes, útiles para mejorar modelos meteorológicos.
Otros TLE: elfos, duendes y chorros azules
Los sprites no están solos. En la atmósfera superior coexisten los elfos (anillos de luz que se expanden a 100 km de altura), los chorros azules (descargas en forma de cono hacia la ionosfera) y los duendes (variantes de los sprites). Cada uno es un capítulo de la física atmosférica que la EEI ayuda a estudiar con sus cámaras de ultra alta definición.
La voz de los expertos: “Son ventanas al comportamiento de la atmósfera”
El Dr. Víctor Reglero, astrofísico de la Universidad de Valencia, explica: “Los TLE son laboratorios naturales para entender cómo se disipa la energía en nuestro planeta. Cada sprite es una pieza del rompecabezas de las descargas eléctricas globales”. Agencias como la NASA y la ESA monitorean estos eventos con telescopios en tierra y en órbita.
Turismo cósmico: ¿podremos verlos desde la Tierra?
A simple vista, los sprites son casi invisibles por su brevedad y altura. Pero fotógrafos especializados —como los cazatormentas— los capturan usando cámaras de larga exposición en noches despejadas. En lugares como las llanuras de Oklahoma o los desiertos mexicanos, estos destellos se han convertido en un atractivo para amantes de la meteorología.
El futuro: misiones para estudiar los TLE
Proyectos como ASIM (de la ESA) usan instrumentos en la EEI para analizar sprites y sus efectos en la química atmosférica. Próximas misiones tripuladas a la Luna también podrían llevar sensores para observar estos fenómenos desde nuevas perspectivas.
Para cerrar: un baile de luz entre dos países
El sprite de Ayers no solo conectó a México y EE. UU. bajo un mismo resplandor, sino que recordó que, incluso a 400 kilómetros de altura, la Tierra sigue sorprendiendo. Como escribió la astronauta: “El espacio nos regala estos momentos mágicos. Solo hay que estar atentos”.