Por: Briam Rubio
El abogado mediático que sacude la derecha colombiana

El nacimiento de una candidatura inesperada
En el panorama político colombiano, pocos esperaban que Abelardo de la Espriella, conocido por su carrera como abogado mediático y figura controversial, terminara lanzándose a la Presidencia de la República. Sin embargo, en 2025 formalizó su intención al inscribir el comité de firmas de su movimiento “Defensores de la Patria”, con el cual buscará recoger el respaldo ciudadano para aparecer en el tarjetón electoral de 2026.
Un perfil distinto a la política tradicional
De la Espriella se ha presentado como un outsider de la política. Aunque ha tenido vínculos con líderes de derecha y cercanía con sectores del uribismo, nunca había aspirado directamente a la presidencia. Su salto a la arena electoral lo posiciona como un rostro fresco para quienes desconfían de los políticos de carrera, pero a la vez lo rodea de polémicas por su estilo directo y confrontativo.
Comparaciones con Bukele
Desde el inicio de su campaña, sus detractores y seguidores lo han comparado con Nayib Bukele, presidente de El Salvador. La semejanza radica en su retórica fuerte contra la delincuencia, su capacidad mediática para atraer la atención y el uso de discursos que apelan al hartazgo ciudadano frente a la inseguridad y la corrupción.
El discurso de la mano dura
Uno de los pilares de su propuesta es la mano dura contra el crimen organizado y la delincuencia común. Ha sostenido que la justicia en Colombia es débil, que la impunidad campea en las calles y que el ciudadano está desprotegido. Promete reformas estructurales en seguridad y justicia que, según él, devolverán el orden al país en corto tiempo.
Ruptura con regímenes internacionales
Dentro de su discurso también ha planteado medidas drásticas en política exterior. Ha dicho abiertamente que, de llegar a la Casa de Nariño, rompería relaciones diplomáticas con Venezuela, Cuba y Nicaragua, países que califica como dictaduras que no respetan los derechos humanos ni la democracia.
Un movimiento con símbolos patrióticos
Su plataforma política se llama “Defensores de la Patria”, y la mayoría de sus discursos apelan a símbolos nacionales, valores tradicionales y al orgullo de ser colombiano. Esa narrativa le permite conectar con sectores que se sienten decepcionados del rumbo político actual y buscan un liderazgo con carácter.
Alianza con Salvación Nacional
De la Espriella no está solo en esta cruzada. Ha cerrado una alianza con el Movimiento Salvación Nacional, liderado por Enrique Gómez, lo cual le da estructura y visibilidad en la derecha colombiana. Esta unión amplía su base de apoyo y lo proyecta como una figura que ya no depende solo de su popularidad mediática.
La idea de un deber moral
En entrevistas y discursos ha insistido en que su candidatura nace de un “deber moral”. Según él, no puede quedarse de brazos cruzados mientras la delincuencia arrodilla al pueblo colombiano. Con esa narrativa busca mostrar que su aspiración va más allá de la ambición personal, y que responde a un clamor ciudadano.
Una figura polémica
A pesar de su creciente popularidad, Abelardo de la Espriella carga con el peso de ser un personaje polémico. Su estilo frontal, sus declaraciones sin filtros y su pasado como abogado en casos mediáticos lo convierten en un aspirante con tantos seguidores apasionados como críticos acérrimos.
La influencia de los medios
Su capacidad para manejar los medios de comunicación es uno de sus puntos fuertes. Durante años ha estado en programas radiales, columnas de opinión y debates televisivos, lo que le ha permitido construir una imagen pública sólida. Esa visibilidad lo diferencia de otros aspirantes que carecen de reconocimiento nacional.
El Bukele colombiano
El mote de “Bukele colombiano” ha empezado a circular en medios y redes sociales. Sus seguidores lo usan para destacar que puede replicar en Colombia el modelo de seguridad salvadoreño, mientras que sus opositores lo consideran un riesgo autoritario. La comparación, positiva o negativa, le ha dado notoriedad en el debate político.
Diferencias con El Salvador
Sin embargo, las diferencias entre ambos contextos son notables. Colombia es un país más grande, con instituciones más robustas y una diversidad política mucho mayor. Replicar el modelo Bukele no sería sencillo, y de la Espriella deberá demostrar cómo aplicaría sus ideas en una nación tan compleja.
Una apuesta por la derecha dura
En el espectro político, se perfila como una de las cartas más fuertes de la derecha. Su alianza con movimientos conservadores y su discurso radical lo colocan como un referente frente a un electorado que busca alternativas distintas al centro y a la izquierda.
Un estilo que divide opiniones
Para algunos sectores, su retórica confrontativa es lo que Colombia necesita: liderazgo firme y decisiones sin titubeos. Para otros, su estilo resulta peligroso, ya que podría derivar en choques institucionales y tensiones con las libertades democráticas. Esa polarización lo convierte en un candidato que no pasa desapercibido.
La propuesta económica
Aunque el eje de su discurso ha sido la seguridad, también ha planteado ideas económicas. Ha prometido impulsar la inversión privada, reducir la burocracia y promover un Estado más ágil. Según él, la reactivación económica debe darse con menos trabas y más oportunidades para los emprendedores.
El desafío de consolidar estructura
Uno de sus retos más grandes es construir una maquinaria política sólida. A diferencia de otros aspirantes con tradición electoral, de la Espriella debe demostrar que puede organizar equipos en las regiones, recoger firmas suficientes y mantener su base de apoyo hasta las elecciones.
El factor Uribe
Una de las declaraciones que más ruido generó fue cuando sugirió que le gustaría tener a Álvaro Uribe como fórmula vicepresidencial. Aunque la idea no se ha materializado, dejó ver su interés en capitalizar el respaldo de las bases uribistas, lo cual reforzaría su imagen dentro del electorado de derecha.
Entre la esperanza y la incertidumbre
Para sus seguidores, Abelardo de la Espriella representa la esperanza de un cambio radical en Colombia. Para sus críticos, encarna la incertidumbre de un experimento político con tintes autoritarios. Esa dualidad lo mantiene en el centro de la conversación pública.
Expectativa hacia 2026
De cara a las elecciones presidenciales de 2026, su nombre ya se perfila como uno de los más mencionados en el espectro de derecha. Las encuestas iniciales empiezan a incluirlo, y su campaña se fortalece con el respaldo de sectores que ven en él una opción real de poder.
Un liderazgo en construcción
En definitiva, Abelardo de la Espriella transita un camino de construcción política acelerada. Su estilo, sus propuestas y las comparaciones con Bukele lo posicionan como un actor que no puede ser ignorado en la carrera presidencial. Falta ver si su movimiento logrará consolidarse y si el país está preparado para un liderazgo tan disruptivo.