
Caída de alias “Bendito Menor”: El operativo que desarticuló la cúpula militar de las ACSN en La Guajira

La madrugada del viernes 4 de septiembre de 2026 marcó un punto de quiebre en la estrategia de seguridad nacional contra los grupos armados organizados en el norte de Colombia. Un operativo de alta precisión ejecutado por unidades de élite del Gaula de la Policía Nacional culminó con la neutralización de Naín Andrés Pérez Toncel, alias “Bendito Menor”, máximo comandante militar de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN), también conocidas como “Los Pachenca”.
El choque armado se produjo en una finca rural de Riohacha, La Guajira, donde la inteligencia estatal rastreaba los movimientos del círculo más cercano del capo. En la misma acción cayeron su pareja sentimental, Rosa Angélica Tarazona, alias “La Bebecita”, y dos integrantes de su escolta de primera línea.
El ultimátum del presidente Abelardo De La Espriella
La neutralización de Pérez Toncel se produce semanas después de un inédito ultimátum público lanzado por el presidente Abelardo De La Espriella. En una alocución enfocada en la recuperación del orden territorial, el mandatario le fijó un plazo perentorio a la cúpula de las ACSN para someterse a la justicia.
De La Espriella fue enfático al advertir que los cabecillas armados tenían contados los días para entregarse voluntariamente a las autoridades o, de lo contrario, serían neutralizados mediante el uso legítimo de la fuerza del Estado. La advertencia presidencial anticipaba el despliegue militar sin precedentes que finalmente cercó al criminal.
La recompensa de 1.000 millones y la presión del Estado
Alias “Bendito Menor” se había convertido en un objetivo militar prioritario y uno de los hombres más buscados del país. El Gobierno nacional mantenía activa una recompensa de hasta 1.000 millones de pesos por información certera sobre su ubicación.
Esta suma reflejaba la peligrosidad del sujeto y el impacto devastador de sus operaciones en la economía local del Caribe. La elevada cifra estimuló el flujo de información confidencial que nutriría los análisis de inteligencia de la Fuerza Pública.
De la sombra a la cima criminal de “Los Pachenca”
El ascenso de Naín Andrés Pérez Toncel dentro de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada no fue fortuito. Ocurrió tras una serie de capturas y bajas sufridas por antiguos comandantes de la organización criminal.
Aprovechando su conocimiento del territorio y su perfil sanguinario, Pérez Toncel asumió el mando operativo y militar de la estructura. Rápidamente consolidó una red de subordinados que respondían directamente a sus órdenes en tres departamentos del norte colombiano.
El control hegemónico sobre la Troncal del Caribe
Bajo la jefatura de alias “Bendito Menor”, la Troncal del Caribe se transformó en un corredor de alta peligrosidad bajo constante zozobra. Esta arteria vial estratégica, que conecta a Santa Marta con Riohacha y la frontera en Maicao, sufrió el asedio permanente del grupo armado.
Las ACSN establecieron un control de facto sobre el tránsito vehicular y la actividad comercial. Pérez Toncel convirtió esta ruta en el eje central del aparato financiero y logístico de la organización.
Extorsiones masivas al comercio y al sector turístico
La principal fuente de ingresos de la estructura liderada por Pérez Toncel era el cobro sistemático de extorsiones. Ningún sector económico quedaba excluido del pago de los llamados “impuestos de guerra”.
Desde pequeños tenderos rurales hasta importantes operadores turísticos de la Sierra Nevada de Santa Marta y el Parque Tayrona eran obligados a pagar cuotas periódicas. Quienes se negaban a cumplir los requerimientos financieros enfrentaban atentados con granadas, incendios de locales o ejecuciones directas.
La red del narcotráfico internacional hacia los puertos
En el plano estratégico, “Bendito Menor” coordinaba la logística para el envío de toneladas de clorhidrato de cocaína hacia mercados internacionales. La posición geográfica de la Sierra Nevada y sus salidas al mar Caribe resultaban ideales para sus fines delictivos.
Las investigaciones señalan que la red de Pérez Toncel negociaba directamente con cárteles internacionales el despacho de lanchas rápidas y el movimiento de contenedores desde las terminales marítimas de la región.
Homicidios selectivos y la estrategia del terror
Para mantener el control del territorio, la facción comandada por Pérez Toncel aplicó una política de violencia extrema basada en homicidios selectivos. Las autoridades lo señalan como el determinador de decenas de asesinatos en La Guajira y Magdalena.
Cualquier individuo sospechoso de colaborar con las autoridades u otras estructuras rivales era eliminado de manera expedita para sembrar el pánico en la población civil y evitar delaciones.
La planificación de masacres y el desplazamiento forzado
Los informes de inteligencia judicial vinculan formalmente a “Bendito Menor” con la autoría intelectual de varias masacres perpetradas en zonas rurales del Caribe. Estas incursiones armadas buscaban expulsar a comunidades completas de áreas clave para el narcotráfico.
El desplazamiento forzado masivo de familias campesinas y pesqueras se convirtió en una constante en los municipios bajo la influencia armada de las ACSN, generando graves emergencias humanitarias.
La trampa de inteligencia en la zona rural de Riohacha
El éxito de la operación policial fue el resultado de meses de trabajo encubierto realizado por equipos especializados del Gaula. Fuentes humanas e interceptaciones telefónicas permitieron reconstruir la rutina de seguridad del cabecilla.
A pesar de que Pérez Toncel cambiaba constantemente de vivienda y utilizaba avanzados esquemas de seguridad, los analistas lograron fijar las coordenadas precisas del inmueble rural donde se refugiaba temporalmente.
El asalto táctico y el combate violento en la madrugada
En las primeras horas del viernes, comandos del Gaula de la Policía cercaron la propiedad rústica en las afueras de Riohacha. Al percatarse de la presencia de las fuerzas estatales, la seguridad de Pérez Toncel abrió fuego de manera indiscriminada con fusiles de asalto.
Se desató un intenso intercambio de disparos que se prolongó por varios minutos. La respuesta táctica de los uniformados permitió neutralizar de forma inmediata la amenaza, abatiendo al cabecilla y a sus acompañantes en el sitio.
El perfil del anillo de seguridad y la caída de “La Bebecita”
En el lugar del combate no solo cayó el máximo comandante militar de las ACSN. Entre los abatidos figuraba su pareja sentimental, Rosa Angélica Tarazona, conocida en el organigrama criminal como “La Bebecita”.
Las investigaciones revelan que Tarazona no solo compartía la vida personal de Pérez Toncel, sino que administraba parte de las finanzas ilegales derivadas de la extorsión y manejaba las comunicaciones logísticas del capo.
Clarificación de las versiones contradictorias e hipótesis
En las horas posteriores al operativo surgieron versiones encontradas en redes sociales y medios regionales. Algunos reportes sugirieron inicialmente que la muerte de “Bendito Menor” obedecía a un ajusticiamiento interno producto de purgas entre facciones de las ACSN.
Sin embargo, los peritajes de medicina legal y la verificación en la escena del crimen ratificaron de manera categórica que la caída del capo se produjo como resultado exclusivo de la acción armada de la Fuerza Pública.
El mensaje del presidente y la reacción de las autoridades
Producida la confirmación técnica de la identidad del abatido, el Gobierno nacional celebró el éxito del operativo operacional. La Casa de Nariño reafirmó que el Estado continuará persiguiendo sin tregua a los grupos armados ilícitos.
Voceros de las Fuerzas Militares y de la Policía Nacional destacaron que este resultado demuestra que ningún objetivo de alto valor está fuera del alcance de la inteligencia estatal, ratificando el cumplimiento de la advertencia presidencial.
El futuro inestable de las ACSN y la disputa por el mando
La neutralización de alias “Bendito Menor” deja a las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada sin su principal articulador operacional. La pérdida de su comandante militar sume a la organización en una profunda crisis estructural.
Expertos en seguridad pronostican una inminente guerra interna entre mandos medios por tomar el control de la estructura. Paralelamente, grupos rivales como el Clan del Golfo podrían intentar apoderarse de los corredores del narcotráfico abandonados tras la caída de Pérez Toncel.