Por: Briam Rubio
El grupo islamista acepta puntos clave del plan, pero evita hablar de desarme y del futuro político de la Franja

Una declaración inesperada desde Gaza
El mundo amaneció con un comunicado que sorprendió a diplomáticos y medios: Hamás aseguró estar “cerca de alcanzar la paz” en respuesta al plan propuesto por Donald Trump para poner fin a la guerra en Gaza. Aunque el mensaje suena alentador, los expertos advierten que esconde omisiones que podrían frustrar un acuerdo real.
El plan de Trump, un intento de mediación directa
El exmandatario estadounidense Donald Trump presentó un nuevo plan para terminar el conflicto en Gaza, con tres ejes principales: cese al fuego inmediato, intercambio total de prisioneros y creación de un gobierno tecnocrático palestino que administre la Franja bajo supervisión internacional.
Hamás da una respuesta moderada
En un tono más conciliador de lo habitual, Hamás emitió su respuesta oficial el 3 de octubre de 2025. Apreció los esfuerzos internacionales e indicó que aceptaba liberar a todos los rehenes israelíes —vivos y muertos— conforme a la fórmula propuesta por Trump, aunque condicionó la entrega a “garantías de campo”.
Condiciones ambiguas en el documento
Esa expresión —“garantías de campo”— genera incertidumbre. En lenguaje diplomático, significa que Hamás exige seguridad física, cese de bombardeos y control sobre la implementación. Son matices que podrían detener el proceso si las partes no los interpretan igual.
Un tono calculadamente diplomático
Hamás trató de mostrarse como un actor racional y responsable, dispuesto a negociar bajo el paraguas de la comunidad internacional. Sin embargo, no mencionó el desarme de sus fuerzas, una omisión que para Israel y Occidente es inaceptable.
El desarme: el punto que nadie quiere discutir
El plan de Trump contempla el desarme gradual de Hamás y la entrega de su arsenal a una fuerza multinacional. Pero el grupo islamista no se refirió a ese punto, dejando abierta la posibilidad de mantener su brazo armado como “defensa legítima”.
Una cesión limitada de poder
Hamás también manifestó su disposición a transferir la administración civil de Gaza a un gobierno tecnocrático palestino, apoyado por países árabes. Aun así, aclaró que dicha estructura debe ser fruto de un “consenso nacional”, lo que implica que mantendrá influencia indirecta.
Reacciones internacionales divididas
La Casa Blanca, la ONU y la Liga Árabe saludaron la respuesta como “una señal positiva”. Pero Israel, a través del primer ministro Benjamin Netanyahu, dijo que “ninguna paz es posible mientras Hamás conserve armas o control político”.
Trump celebra el gesto, pero exige rapidez
Desde su residencia en Florida, Trump escribió en su red social Truth que “Hamás está lista para la paz” y pidió a Israel “detener los bombardeos y permitir que el acuerdo avance”. Su mensaje fue recibido con sorpresa en Tel Aviv.
Medios israelíes muestran cautela
Periódicos como Haaretz y The Times of Israel advirtieron que Hamás no ha firmado nada y que sus “aceptaciones parciales” podrían ser una maniobra para ganar tiempo, reconstruir fuerzas y buscar legitimidad política.
La presión del reloj diplomático
Trump impuso un plazo de cinco días para que las partes formalicen su aceptación. Si no hay respuesta definitiva, advirtió que “Estados Unidos retirará su mediación” y culpará a quien obstaculice la paz.
El dilema de la verificación
Cualquier acuerdo requeriría un mecanismo robusto de verificación: supervisión internacional, misiones de paz o cámaras de monitoreo. Sin ello, la implementación sería casi imposible de controlar en un territorio tan fragmentado como Gaza.
Reacción de la Autoridad Palestina
Mahmoud Abbas, líder de la Autoridad Nacional Palestina, celebró la idea de un gobierno tecnocrático, pero exigió que incluya representación de Cisjordania. Criticó además que Trump “trate a Palestina como un proyecto empresarial”.
Irán y Turquía marcan distancia
Los gobiernos de Irán y Turquía, aliados de Hamás, respaldaron su derecho a negociar pero advirtieron que ningún acuerdo debe imponer desarme ni ocupación. Esa postura podría tensar aún más el equilibrio regional.
Opinión pública entre esperanza y escepticismo
En Gaza, algunos celebraron la noticia como una posible salida al asedio; otros temen una “paz sin justicia” que consolide la división territorial. En Israel, las familias de rehenes reclamaron resultados inmediatos.
Analistas ven una jugada política
Expertos internacionales interpretan que Hamás busca reposicionarse como actor político legítimo tras años de aislamiento. Su lenguaje conciliador apunta más a ganar tiempo y reconocimiento que a una renuncia real al poder militar.
Trump intenta sellar su legado internacional
El exmandatario estadounidense ve en este plan una oportunidad para reivindicarse como mediador global en plena campaña política. Presentar un cese al fuego en Gaza sería un logro de impacto mundial.
Riesgos de un acuerdo incompleto
Un pacto sin desarme, ni garantías de gobernanza, podría generar una paz frágil. Los antecedentes en Medio Oriente muestran que los vacíos jurídicos suelen reavivar los conflictos en pocos meses.
Optimismo con reservas
Aun así, diplomáticos europeos reconocen que es la primera vez en años que Hamás acepta públicamente una propuesta de un líder estadounidense. Eso, por sí solo, abre una ventana de oportunidad.
Una paz que aún no está escrita
“Estamos cerca de alcanzar la paz”, dijo Hamás. Pero la frase, aunque esperanzadora, no basta para sanar décadas de violencia. El verdadero desafío empieza ahora: convertir las palabras en compromisos verificables y duraderos.