🇨🇴 Crónica: La cajera que robó $435 millones y los gastó en menos de un mes en Medellín

El golpe perfecto que duró apenas semanas

Un robo que sacudió la banca antioqueña

Jenni Marcela Ortiz Díaz pasó de ser una empleada confiable en una entidad bancaria de Medellín a protagonizar uno de los robos más sorprendentes del último año. Con la precisión de quien conoce cada rincón de su lugar de trabajo, logró sustraer $435 millones de pesos de la bóveda principal, aprovechando su cargo como cajera y su conocimiento de los protocolos internos.

El plan se gestó dentro del banco

Según la investigación de la Fiscalía General de la Nación, los hechos ocurrieron el 12 de diciembre de 2024 en una sucursal de Sabaneta (Antioquia). Aquel día, Jenni Marcela manipuló las cámaras de seguridad y pidió a uno de sus compañeros que saliera “a recibir un domicilio”. Minutos después, con la bóveda abierta y sin testigos, retiró cuidadosamente los fajos de dinero que sumaban más de 435 millones de pesos.

Un robo sin violencia, pero con cálculo

No hubo armas ni amenazas. Todo fue un movimiento frío y silencioso. La mujer esperó el momento exacto en que la sucursal quedaba bajo su supervisión y desconectó los sistemas de grabación. La Fiscalía reveló que incluso solicitó la apertura de la bóveda desde la central del banco, justificando un supuesto error operativo.

El dinero desapareció sin dejar rastro

Cuando los auditores detectaron el faltante, ya era demasiado tarde. Ortiz Díaz no se presentó al día siguiente a trabajar y los registros de cámaras estaban cortados justo en el horario del hurto. La denuncia fue inmediata, pero la sospechosa había abandonado su vivienda y cambiado de número telefónico.

El rastreo policial y la captura

Durante semanas, agentes del CTI siguieron su rastro en el Valle de Aburrá. Finalmente, en enero de 2025, fue capturada y puesta a disposición de un juez. Para ese momento, el dinero ya había desaparecido. Según Pulzo y la Fiscalía, Jenni Marcela gastó los $435 millones en menos de un mes, dilapidando lo robado en compras personales y de lujo.

Compras, viajes y un desenlace anunciado

Los investigadores hallaron evidencias de que la mujer había adquirido electrodomésticos, ropa de marca y artículos tecnológicos. Algunos testigos afirmaron que la vieron viajar y hospedarse en hoteles costosos, aparentando una vida que no correspondía a su salario habitual.

De empleada ejemplar a protagonista del escándalo

Compañeros de trabajo declararon que Jenni Marcela siempre había sido una funcionaria amable y cumplida. Por eso, el golpe sorprendió tanto dentro de la entidad. “Nunca imaginamos que ella sería capaz de algo así”, declaró uno de sus excolegas.

La confesión y la condena

Ante la contundencia de las pruebas —entre ellas los registros de la bóveda, testimonios y peritajes técnicos—, Ortiz Díaz aceptó los cargos de hurto calificado y agravado. Un juez de Medellín la condenó a siete años de prisión.

Un delito que dejó lecciones en la banca

El caso llevó a varias entidades financieras del país a reforzar sus protocolos de seguridad interna. Las cámaras ahora tienen sistemas de respaldo remoto y las bóvedas solo pueden abrirse con doble autenticación.

Un robo planeado, pero sin futuro

Aunque el plan parecía perfecto, la rapidez con la que se gastó el dinero y la exposición en redes sociales terminaron delatándola. Para las autoridades, su historia refleja una mezcla de ambición, descuido y desconocimiento de las consecuencias legales.

La Fiscalía fue contundente

Durante la audiencia, el fiscal del caso destacó que no se trató de un impulso, sino de un acto deliberado y premeditado. “La acusada sabía cómo burlar el sistema, pero no calculó que las trazas electrónicas y los testimonios la delatarían”, afirmó el ente acusador.

Reacciones en redes

La historia se volvió viral en Medellín. Muchos usuarios la compararon con series como La Casa de Papel, pero otros recordaron que detrás del glamour del delito hay víctimas reales y una vida destruida por la ambición.

El banco afectado y su postura

La entidad financiera afectada —cuyo nombre se reservó en algunos informes— emitió un comunicado agradeciendo la acción de las autoridades y asegurando que ningún cliente perdió dinero, pues el monto hurtado correspondía a fondos internos.

Una caída vertiginosa

En menos de un mes, Jenni Marcela pasó de contar fajos de billetes en una bóveda a vivir en una celda. Su historia es hoy una advertencia sobre cómo el abuso de confianza puede convertirse en la peor decisión de una vida.

Epílogo: el lujo que duró 30 días

Los 435 millones que pensó disfrutar durante años se desvanecieron en apenas semanas. Hoy, tras las rejas, Jenni Marcela Ortiz Díaz enfrenta las consecuencias de un delito que le dio un mes de derroche y siete años de prisión.